Toldos para terrazas

Toldos

Este es, probablemente, el protector solar más popular para los países mediterráneos por su eficacia comprobada en cuanto defiende del sol el interior de las viviendas dotadas de grandes superficies acristaladas, al mismo tiempo que proporciona una zona inmediata de sombra. Considerados exclusivamente como parasoles, los toldos ofrecen grandes ventajas con respecto a los restantes sistemas de protección solar, pero en cambio no presentan la menor característica aislante de los huecos que protegen, a los que no cierran en ningún momento, sino que sólo son capaces de proporcionarles sombra. Es por ello que se consideran unos elementos auxiliares propios para terrazas y balcones, permitiendo la vida al aire libre durante los meses veraniegos.

Fundamentalmente, el toldo no es otra cosa que un lienzo que hace las veces de parasol, soportado por una estructura metálica compuesta por unos brazos articulados capaces de regular el grado de inclinación más conveniente, una barra delantera directora y un eje trasero que puede girar sobre sí mismo, en donde el toldo puede recogerse sobre sí mismo.

Toldos de aluminio

La estructura más aconsejable es la de tubo de duraluminio anodizado, que tiene un excelente comportamiento mecánico y de resistencia a las agresiones ambientales, además de tener una óptima relación dimensiones/peso. La tela suele ser de lona plastificada o de tejido de fibra acrílica, normalmente estampada con diseños modernos de vivos colores. El accionamiento puede ser normal, por varilla oscilante, o por sistema eléctrico.

El eje de enrollamiento, con o sin caja, debe disponerse separado de la vertical de la fachada de 20 a 25 cm, nunca a ras de la misma; esta distancia será suficiente para dificultar la formación de humedades y de facilitar el funcionamiento del toldo. Es aconsejable situar un tejadillo por encima de enrollamiento, a una altura de 20 a 25 cm, empotrado en la pared y cuyo vuelo sobresalga en 20 a 30 cm el área que ocupa el sistema de enrollamiento.

Toldos y techo

El toldo ocupará su mejor posición con una pendiente de 45º, grado de inclinación ideal para detener las radiaciones solares y dejar pasar la luz. Colocado en terrazas balconeras, es frecuente que se haga descender al toldo hasta tocar la barandilla, con lo que se convierte en un cerramiento del hueco que proporciona penumbra al interior de la vivienda a la que protege, además de contra las radiaciones ultravioletas, de la luz y del viento.

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