Reparación de Ventanas y Puertas Cristaleras

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En tareas de reparación de ventanas y puertas cristaleras, de aluminio o PVC, los cerramientos de vanos se consideran bajo tres puntos de vista:

  • Por su calidad formal , en cuanto a su diseño en relación con los ambientes exterior e interior, íntimamente integrados en la fachada y en una de las paredes de la habitación o local en donde se abre, así como también con respecto al material con el que ha sido fabricado y la tecnología empleada.
  • Por su capacidad para rendir los servicios que se le exigen, principal­mente los que se refieren a su transparencia ante la luz; su permeabilidad al aire, así como a la lluvia; sus cualidades de aislamiento termo-acústico y frente a la contaminación; su resistencia a las cargas del viento; su durabilidad ante la acción del tiempo; y su resistencia a los impactos y al uso.
  • Y por su aspecto económico en cuanto al gasto energético. Es ésta la razón que suele primar en las instalaciones de calefacción y de climatiza­ción, teniendo en cuenta que la fuga de calorías (o de frigorías) que se produzca a través de las ventanas o puertas halconeras de una estancia, obliga a un consumo extra de energía para mantener el nivel térmico ·que controla el termostato.

Un cierre externo incompleto

reparacion de ventanas de vidrioVentanas y puertas balconeras son los cerramientos de los vanos al exterior a los que se encomienda  la oposición formal a la acción de los agentes atmosféricos, con la excepción de las radiaciones luminosas. Sin embargo, la supuesta función aislante que deberían ejercer estos cerramien­tos está sujeta a las limitaciones derivadas de su propia naturaleza. Así, pueden propiciarse filtraciones a traves de las juntas de la carpintería con la obra de fábrica; por la falta de hermeticidad en el ajuste del bastidor de la hoja con su cerco, o entre dos bastidores en las ventanas de doble hoja.

Estas filtraciones se producen siempre en función de la diferencia termométrica existente entre los dos ambientes exterior e interior, tendien­do a que se produzca un equilibrio térmico. Por lo tanto, en invierno las filtraciones en forma de pequeñas corrientes de aire se traduciran  en pe­netraciones procedentes del exterior que enfriarán la temperatura interna de la estancia.

Para mantener la deseada confortabilidad habrá pues que aceptar un gasto energético supletorio.

Durante el verano, y suponiendo que el recinto se halle acondicionado climáticamente, el fenómeno será inverso, pero con idénticos efectos negati­vos en cuanto a que se está malgastando energía para mantener la tempera­tura interior deseada. Por ello, en los locales donde funcionan sistemas de calefacción o de aire acondicionado es muy importante la hermeticidad de las juntas.

Existen  otros factores externos que pueden  influir igualmente en el citado fenómeno: destaquemos en primer lugar la fuerza y la velocidad del viento, cuya acción será tanto más notable conforme aumente la distancia que separa la ventana del nivel del terreno. Así, un piso bajo soportará siempre menos presión eólica que una planta situada a cierta altura, que en un edificio singular de tipo torre puede ser importante.

Estos defectos se van incrementando por efecto del paso del tiempo, como consecuencia de la acción de diversos factores. Por ejemplo, las dilataciones y contracciones que pueda experimentar la carpintería de madera por una parte, y los materiales de obra por otra, posiblemente vayan deformando las juntas, incrementando su permeabilidad. Las ventanas de edificios antiguos que no han sido objeto de un riguroso mantenimiento pueden envejecer prematuramente: el sol, la falta de protección superficial, la lluvia, las humedades, la polución atmosférica, la acción de los parásitos animales y vegetales capaces de anidar en la madera, irán arruinando poco a poco el conjunto. Será preciso un enérgico tratamiento de recuperación, pero en muchos casos será obligado sustituirlas por otros elementos de iguales dimensiones .

La rehabilitación de las ventanas, tanto si se trata de restaurar una vieja como si se decide cambiarla por otra nueva, es muy  importante para mejorar el confort de la vivienda , puesto que debe actuar a modo de barrera que separe e independice los ambientes interior y exterior. Pero para que pueda cumplir su misión, una barrera tiene que ser, efectivamente, un elemento eficaz que impida el paso a los elementos contra los que fue alzada.

Examen del estado de conservación de las ventanas a rehabilitar

Las principales características que debe reunir el cerramiento del vano son tres:

  • Estanqueidad al aire, determinada por el volumen de aire en metros cúbicos que deja pasar en un hora, medido por cada metro cuadrado de superfici  y según la presión del viento.
  • Estanqueidad al agua, esto es, la capacidad de impedir penetraciones continua  e intensas de agua.
  • Resistencia al viento, o sea la capacidad de oponerse, sin sufrir alteración ni daños, a los esfuerzos de la incidencia eólica.

reparacion de ventanas de aluminioAunque cuando fueron instalados estos elementos cumplían todas las condiciones técnicas exigibles, la pérdida de las mismas o, simplemente, su reducción, afectará al rendimiento . El daño a veces es tan visible que no requiere mayor comprobación . Es el caso, por ejemplo, de haberse producido la pudrición de parte de la carpintería por hongos, o que el ataque de insectos xilófagos ofrezca la presencia clara de redes de galerías abiertas en el material, capaces de disminuir su poder de resistencia mecánica.

El estado de la carpintería de madera se comprobaría con la atenta observación de las partes componentes del cerco y del bastidor; el examen debe  extenderse  a  la  capa  del revestimiento  de acabado,  sea  pintura  o barniz, así como al estado de los herrajes, principalmente las bisagras y los mecanismos de cierre.

Los fallos que afectan al rendimiento de ventanas y puertas balconeras tienen, casi siempre, su origen en el desajuste que pueda crearse entre los componentes de la hoja o entre la propia hoja y su cerco. A la corta o a la larga, tal defecto provoca la deformación de la continuidad perimetral, dando lugar a la formación de irregularidades en las zonas de juntura: por ellas se produce la penetración del aire exterior.

En gran número de casos este desajuste no es especialmente grave y puede ser corregido  fácilmente con medidas  elementales. Pero antes de proceder a la búsqueda de una solución adecuada, será aconsejable hallar la causa que haya motivado el fallo con objeto de eliminarla. Tal vez con ello se arregle el problema y no sea necesario aplicar otro remedio.

  • Los herrajes: Las bisagras o pernios deben hallarse en buen estado de conservación, funcionarán correctamente y estarán sujetos con firmeza por los tornillos correspondientes . No debe faltar ninguno: la pérdida de uno solo o el simple hecho de haberse aflojado, puede ser motivo suficiente para desplazar la posición de la hoja con respecto al marco Y alterar su encajado.
  • Los Encolados: Comprobar el perfecto encolado de las piezas que componen el bastidor de la hoja y el del cerco. Muchas veces el desajuste está provocado por un hecho tan simple como haberse desprendido una unión o haberse realizado ésta defectuosamente.
  • La escuadría: Verificar los ángulos del bastidor y los de su cerco, que deben ser exactamente de 90º. Si este valor ha sido alterado, sea cual fuese el motivo, los batientes no pueden ajustar. No queda otra alternativa que reconstruir el ángulo maleado para que recobre la escuadría perdida.

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