Reparación de bajantes

Reparación de bajantes

Reparación de bajantes y de buzón

Reparación de bajantes 1

A las casas que tienen problemas con los canalones, les ocurre normalmente lo mismo con el resto de la instalación exterior de fontanería, es decir, con los bajantes que llevan el agua de lluvia a la red subterránea de evacuación y, en las edificaciones antiguas provistas de doble red, con los buzones de bajante y con las tuberías de desagüe que reúnen las aguas negras procedentes de los servicios de la planta superior y las canalizan al alcantarillado a través de un sistema independiente de bajantes.

Como sucede con los canalones antiguos, los escapes y las obstrucciones representan las irregularidades más comunes que se producen en los bajantes. El origen de las obstrucciones es el depósito de residuos provenientes de los canelones- motivo para limpiarlos periódicamente- que, a su vez, es causa de que el agua rebose por las juntas. Los escapes obedecen a la corrosión o a desperfectos del conducto (más habituales en los bajantes de plástico que en los metálicos). La mezcla de restos transportados por el viento y la acumulación de residuos jabonosos en el interior ocasionan las obstrucciones de los buzones de bajante; no obstante, en la actualidad estos receptáculos han dejado de utilizarse por ser malolientes.

Proceso

Reparación de bajantes 2

La obstrucción de un bajante se resuelve por dentro, con una manguera. La escalera de mano se coloca en posición, de manera que se alcance bien el extremo superior del bajante, y se quita el doble codo que lo conecta con el canalón. La reparación de bajantes  se introduce entonces la manguera por la boca del bajante y se empuja hacia abajo hasta que tope con la obstrucción, momento que se abrirá el agua a máxima presión.

Si con esta acción no desaparece el tapón, la única salida será desmontar el bajante. Para ello se empieza por quitar con el martillo de uña hendida o con la palanca de pie de cabra los tornillos que lo fijan por el tramo inferior a la pared. Se procede así en los tramos siguientes, desmontándolos uno tras otro, pero con sumo cuidado, sobre todo en los superiores, para que al soltarlos no caigan y se rompan. De hecho, se sugiere contar con alguien que ayude desde otra escalera aguantando el peso mientras se quitan las abrazaderas para  reparación de bajantes    . Se destaca luego del tramo obstruido  y se vuelve a montar, fijando las abrazaderas. Se destaca luego el tramo obstruido y se vuelve a montar, fijando las abrazaderas con tacos y tornillos en vez de con clavos. Por último, se instala el doble codo en el extremo superior.

Al bajante oxidado o agrietado se le hace una reparación de bajantes deberás  apaño envolviendo la zona dañada con cinta de bateaguas. Se procederá de modo siguiente: quite la pintura de la superficie con un cepillo de púas metálicas, aplíquele una capa del imprimador específico de la cinta y deje que se seque. Al cabo de un rato, se corta a medida un trozo de cinta, al que se quitará el papel soporte, y el bajante se envuelve con la misma apretándola con fuerza a si alrededor. Píntese la parte objeto de la reparación para unificarla con el resto del bajante. La manera más rápida de hacerlo es con un aerosol de pintura y colocando un cartón detrás del bajante que proteja la fachada de mancharse.

Pero si los daños que muestra el bajante son de gravedad, para la reparación de bajante lo mejor es cambiar la sección por ellos afectada. En algunos establecimientos de venta de materiales de construcción todavía se encuentran bajantes de fundición a disposición de quien desee ser fiel a la instalación original; sin embargo, es en general más sencillo y barato cambiarla, con una de plástico de igual diámetro. Además  de un tubo de plástico de igual diámetro. Además de un tubo y de unas abrazaderas nuevas, se necesitará un adaptador especial que conecte los extremos de los bajantes existentes y de repuesto.

Limpieza de buzones de bajantes obstruidos

Los buzones de bajantes obstruidos han de desatascarse de inmediato por dos motivos: la suciedad de la materia que rebose y la difusión de efluvios malolientes. Los residuos acumulados en el receptáculo se retiran con una mano enguantada y la materia jabonosa se elimina limpiando el interior con carbonato sódico. Si la circulación del agua continúa siendo irregular es muy posible que el bajante que sale del buzón esté obstruido, en cuyo caso se actuara como ya se había explicado antes.

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