Suelos de madera

suelos de madera

La madera ha sido siempre un buen material de pavimentación y aún hoy se emplea como tal en las regiones y países de baja temperatura invernal, en los que, además, suele existir una noble tradición maderera, amparada por la proximidad de grandes bosques. Por el contrario, en lugares que, por lo menos oficialmente, se consideran de clima cálido o templado, como sucede en la zona mediterránea, se utiliza con preferencia el mosaico hidráulico y la cerámica. Actualmente también otros materiales platean su batalla particular por imponerse en el mercado, cada vez con más posibilidades de ampliar su prestigio y, por consiguiente, su influencia.

Así ocurre, por ejemplo, con los terrazos prefabricados y los encachados, el linóleo, el caucho y los plásticos. Sin embargo, la madera mantiene su supremacía y no pierde más posiciones que las que se derivan de su elevado coste.

En efecto, se trata de un material caro si se pretende utilizar en revestimientos de calidad, es decir, salvo los llamados entablonados y entarimados –que responden a instalaciones de orden secundario-, un buen pavimento de madera o suelos de madera, resultará más costoso que otro pavimento de características semejantes.

suelos de madera maciza

Durante bastante tiempo se ha considerado que este material reunía ciertas propiedades desfavorables. Se citaban, entre otras, su fácil combustibilidad, con los peligros que se derivan de tal condición, así como su escasa duración comparada con otros materiales. También se achaca a la madera la posibilidad de reproducción parasitaria, ya que sus intersticios favorecen el anidamiento de insectos y hongos.

Tal vez, en otras épocas, hubiese algo de cierto en estas acusaciones, pero actualmente no responden a la realidad. Los avances tecnológicos que ha experimentado el sector maderero durante las últimas décadas ha permitido destruir, uno a uno, todos los argumentos adversos que se daban al hablar de este material.

Por ejemplo, el desgaste exagerado de la superficie pisable, debido a la naturaleza blanda exclusiva de este material, ha sido determinante para considerarlo un grave defecto. Pero si así fuese, la industria química puede corregir la supuesta blandura mediante un barniz de impregnación que confiere a la capa superior la resistencia y dureza más exigentes.

Algo parecido se puede decir en cuanto a los parásitos. La madera puede ser sometida a la protección de productos anticarcoma y fugicidas, por lo que después del tratamiento quedaría perfectamente defendida de cualquier ataque parasitario.

En cuanto a la combustibilidad, conviene tener en cuenta que los elementos de madera cuyos espesores superan los 25 mm –y éste es el acaso común en los pavimentos de dicho material- arden despacio, y antes de acusar los efectos del fuego, puede soportar su violencia durante un tiempo que supera siempre los sesenta minutos. Pero, además, esa resistencia se puede aumentar notablemente si se somete la madera a un tratamiento ignífugo.

suelo de madera maciza

Citemos, en cambio, las ventajas que se derivan de su adopción. Aplicada a un pavimento, la madera es:

  • Muy decorativa, el que sean suelos de madera maciza crea un fresco visual y la limpieza del hogar será más rápida.
  • Protegida con una impregnación de barniz de elevada resistencia, adquiere un grado de dureza excelente.
  • Si se hace un buen uso, tiene asegurada una vida larga y resistencia al roce y a los impactos.
  • Su bajo coeficiente de conductibilidad la convierte en un piso cálido permanente, incluso para andar descalzo en los meses invernales.
  • Su grado de elasticidad hace que la pisada sea blanda y suave.
  • Rechaza el polvo en mayor proporción que otros tipos de pavimentos.
  • Tiene malas condiciones acústicas, lo que hace de ella un amortiguador de los ruidos.

Para ser utilizada como material de revestimiento de suelos, la madera debe reunir unas características generales en cuanto a calidad; así, por ejemplo, deberás estar exenta de nudos, presentarse seca y bien curada para evitar que posteriormente pueda resquebrajarse o, que por efecto de los cambios de temperatura, se contraiga alterando la fisonomía de la superficie pisable, la cual tiene que mantenerse siempre nivelada y plana.

Cuando interese obtener una relativa economía de construcción, se utilizará con preferencia el piso y el abeto. En aquellos casos en que la categoría del pavimento lo requiera, las maderas más indicadas serán el arce, la encina, el roble, el nogal, el olivo, la caoba y las procedentes de Guinea, según los recursos de cada localidad y el destino que se le vaya a dar al local o habitación.