Aislamiento de suelos

aislamiento de suelos

Aislamiento de suelos

aislamiento de suelos1

A la hora de planificar el aislamiento de la casa pocas personas se paran a pensar en los suelos de la planta baja, cuando es sorprendentemente elevada la cantidad de calor que se pierde a través de las soleras de hormigón, de los forjados cerámicos y de los suelos de madera. El  aislamiento de suelos de un tiempo a esta parte, este fenómeno se tiene en cuenta en las construcciones de nueva planta, pero en las antiguas el suelo comporta en la mayoría de las ocasiones serias incomodidades. Sean soleras que descansen en el terreno o forjados cerámicos o de madera suspendidos sobre una cámara sanitaria, la empresa de instalar un aislamiento es factible, a pesar de que hacerlo en aquéllas se traduzca en un cúmulo en engorros.

Proceso

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Soleras de hormigón La incorporación de un aislamiento en la solera de hormigón significa elevar notablemente el nivel del pavimento, salvo si se decide eliminarla, colocar el material aislante y construirla de nuevo. Desechando esto último, la propuesta original lleva consigo cubrir el hormigón con placas rígidas de poliestireno de 2” (50 mm) de grosor, y éstas con tablero de calidad para suelos, fruto de lo cual es un sándwich que aumenta en unas 2 3/4” (70 mm) la cota interior de la habitación. Como es obvio, el hecho implica levantar el pavimento, quitar los zócalos que después sujetarán el nuevo revestimiento del suelo y el aislamiento de suelos  , cepillar el canto inferior de las puertas y los tapajuntas y crear un pequeño escalón en los umbrales de los pasos a otras habitaciones, a no ser que estas reciban igual tratamiento. Tal vez haya que considerar también el desmontaje y ulterior reposición de algunos accesorios y dispositivos de la instalación eléctrica situada a la altura del zócalo.

Suelos de madera sobre la cámara sanitaria Cuando el espacio de la cámara sanitaria al menos permita gatear, la colocación del aislamiento entre las vigas que soportan las tablas de madera no será complicada. En cambio, si ni tan siquiera fuese accesible, no cabra otra salida que levantar el suelo y disponer el aislamiento debajo. Quien tenga el proyecto de cambiar el suelo, acometer algo de mantenimiento contra la penetración de la humedad o putrefacción de la madera o cualquier acción que comporte levantar el entarimado con el fin de   aislamiento de suelos, aprovechará la ocasión para incluir en esa operación del aislamiento. Ante el aficionado se abren tres posibles opciones.

Opción 1 cortar piezas de poliestireno rígido a la medida de la distancia entre vigas y apoyarlas en listones clavados a los lados de las mismas. El  aislamiento de suelos se empleara placas de 2” (50 mm) de espesor cortadas con la máxima exactitud para que las piezas encajen perfectamente tanto contra los laterales como en las entregas a tope con las piezas contiguas.

Opción 2 Engrapar a las vigas manta aislante provista de papel de soporte en ambas caras. El aislamiento ha de ser igual al utilizado en las cubiertas inclinadas; tiene en los bordes una pestaña continua por donde efectuar el engrapado.

Opción 3 Empleando como soporte tela metálica de gallinero engrapada a las vigas, esta opción consiste en suspender mantas aislantes tipo desván o paneles semirrígidos. Primero hay que levantar el entarimado de madera y colocar la tela metálica de gallinero, permitiendo que adopte un poco la forma de <<hamaca>> al salvar la distancia de viga a viga, y después depositar en esa hamaca el aislamiento.

Cualquiera de estos métodos sirve para aislar habitaciones situadas encima de espacios fríos, como garaje de la planta baja y aislamiento de suelos.

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