Aislamiento de cubiertas en pendiente

aislamiento de cubierta en pendiente

Aislamiento de cubiertas en pendiente y desvanes

aislamiento de cubiertas en pendiente 1La existencia actual o futura de espacios habitables bajo la cubierta inclinada de la casa hace que aislar el suelo del desván sea un despilfarro de trabajo y materiales. No es así cuando se aíslan las caras inferiores de los faldones de la cubierta y las paredes del desván, y por consiguiente se aprovecha el calor que asciende desde plantas inferiores de la vivienda.

Para el aislamiento de cubiertas en pendiente, la cara inferior de la cubierta es posible seguir una de estas tres vías: La instalación entre los cabios de placas rígidas de poliestireno, de mantas o paneles; el engrapado a la base de los cabios de membranas aislantes con soporte de papel en ambas caras, o la colocación de placas cartón- yeso aislante fijas directamente a los cabios para lograr el aislamiento de cubiertas en pendiente.  La utilización de mantas, paneles o placas implica dotar al espacio de una barrera antivapor de polietileno con objeto de que la humedad no se introduzca tras esos materiales y desencadene la putrefacción de la madera. En estos casos, las paredes y los techos se acaban con láminas de cartón- yeso convencional. El cartón- yeso  aislante- recubrimiento eficaz de paredes de desvanes de nuestra planta- consta de una barrera antivapor entre la lámina propiamente dicha y el material aislante, es decir que con él se matan dos pájaros de un tiro.

Un punto esencial que no debe olvidarse nunca al aislamiento de cubierta en pendiente  interiormente los faldones de una cubierta inclinada es que la ventilación de los miembros estructurales de madera es tan importante como que sobre extremos de los cabios que forman los aleros discurra una buena circulación de aire. Ello quiere decir que debe dejarse un espacio libre de “2” (50 mm) entre el aislamiento y la cara inferior de las tejas, pizarras o fieltro de base a la altura de los aleros.

La instalación del aislamiento de cubiertas en pendiente se complica cuando la reforma del desván se realizó con anterioridad, y todavía más si hay que disponerlo por encima de falsos techos en pendiente. Siempre que se tenga acceso al espacio situado bajo la cubierta junto aleros, cabe la posibilidad de colocar placas rígidas de poliestireno, cortadas a la anchura que separa los cabios, deslizándolas entre éstos. Aislamiento de cubierta en pendiente deberás en las paredes se aíslan con placas de ese mismo material dispuestas entre los pies derechos. Pero si no hay acceso posible, la única solución práctica consiste en recubrir las paredes y los techos con cartón- yeso aislante.

Proceso

aislamiento de cubierta en pendiente 2

La condición fundamental que exige el uso de las mantas y paneles aislantes es mantener un espacio libre de 2” (50 mm) entre el aislamiento y la cara inferior del faldón de la cubierta. En consecuencia, se elegirá un material que tenga un espesor 50 mm menor que el canto del cabio; por ejemplo, si la sección del cambio es de 4 x 2” (100 x 50 mm), el espesor del aislamiento ha de ser de 50 mm.

Cuando se trabaja con paneles semirrígidos es posible sujetarlos firmemente con cuñas entre los cabios y a continuación, una vez instalados el aislamiento, colocar la barrera antivapor. Sin embargo, si en vez de aquellos se emplean modelos de mantas más flexibles, resulta entonces más fácil colocar aislamiento y la barrera simultáneamente empezando desde la cumbrera y siguiendo un sentido descendente. Se comenzará sujetando  al borde de la cumbrera el primer tramo de manta aislante, desenrollándolo después hasta los aleros y cortándolo al llegar a éstos. En los siguientes espacios entre cabios se actúa de la misma manera. Análogo procedimiento se observa en la colocación de la barrera antivapor, si bien esta se grapa a los cambios- empezando desde la cumbrera para acabar en los aleros- para que además sea el sostén del material aislante.

El aislamiento de cubierta en pendiente que tienen papel como soporte en ambas caras de colocan con mucha más facilidad que las mantas, porque tienen unas pestañas laterales por donde graparlos a la base de los cabios; no obstante, hay que revestirlos con una barrera antivapor.

Las placas de poliestireno cortadas perfectamente a medida se colocan en los espacios de separación entre cabios calzándolas con cuñas; pero muchas veces es más rápido grapar primero unos listoncillos en los laterales de los  cabios donde presentar las placas y clavarlas a éstos. La barrera antivapor se instalará según las indicaciones ya expuestas.

Aislamiento de paredes de desván